Descubren que el coronavirus puede mantenerse horas en el aire

Su capacidad de mantenerse en forma de aerosoles en lugares públicos estuvo investigada en dos hospitales de la ciudad china de Wuhan.
Descubren que el coronavirus puede mantenerse horas en el aire

 

El coronavirus puede mantenerse mucho tiempo en el aire en espacios abarrotados o en habitaciones donde falta una ventilación adecuada, confirman este lunes los investigadores chinos que estudiaron la propagación del SARS-Cov-2 en el foco inicial de la infección: la ciudad de Wuhan.

Los virólogos encontraron fragmentos de material genético del virus flotando en el aire de los aseos, un espacio interior donde se concentran bastantes personas, y también en las habitaciones donde el personal médico se quita la ropa de protección, recoge Bloomberg.

La investigación se llevó a cabo en dos hospitales de la ciudad que registraron los primeros pasos de la pandemia. Allí los investigadores, liderados por el profesor Ke Lan de la Universidad de Wuhan, instalaron las llamadas trampas de aerosol dentro y alrededor de los edificios.

Este primer estudio publicado sobre las características aerodinámicas del SARS-CoV-2 en el mundo real cuenta con una muestra bastante pequeña de los virus capturados en el aire, con menos de 40 especímenes de 31 ubicaciones. Sin embargo, la cuestión de la facilidad con la que el nuevo virus puede mantenerse en el aire ha sido un tema de debate hasta el momento y esta es una prueba suficiente de que tiene esta capacidad.

Los estudiosos dividen en dos tipos las microgotasque las personas generan cuando respiran, tosen o hablan. Aquellas que son más grandes caen al suelo para evaporarse luego y la contaminación se produce principalmente mediante los objetos en los que se asientan. Las más pequeñas forman aerosoles y pueden permanecer en el aire durante horas.

Desinfección más ventilación

Las concentraciones especialmente altas de los aerosoles micrométricos con el ARN vírico aparecieron en las habitaciones donde el personal médico se quitaba el equipo de protección. Este detalle sugiere que las partículas que contaminan ese equipo volvían a volar cuando se quitaban las mascarillas, los guantes y las batas.

Por otro lado, el grado hasta el que son contagiosas las microgotas mientras se ciernen en el aire no queda claro. Ke Lan y sus colegas admiten que no han establecido «la infectividad del virus detectado en estas áreas hospitalarias», pero que en teoría el SARS-CoV-2 puede transmitirse a través de aerosoles.

Con este motivo, los autores recomiendan algunas medidas de protección adicionales como ventilar y esterilizar adecuadamente los aseos, ante todo en los hospitales, y también desinfectar la ropa protectora del personal médico antes de que se retire.

El virólogo que ganó el premio Nobel por descubrir el VIH aseguró que el nuevo coronavirus fue creado en un laboratorio

Luc Montagnier aseguró que la causa de la Covid-19 fue fruto del trabajo de investigadores que buscaban una vacuna contra el SIDA y predijo la inminente desaparición del brote. La reacción de sus colegas sobre su teoría
La teoría de Luc Montagnier sobre el origen del coronavirus

El virólogo francés Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel por su trabajo sobre el VIH y figura muy controvertida en la comunidad científica, aseguró que el virus SARS-CoV-2 que causa el Covid-19 fue creado en un laboratorio insertando en un coronavirus genes del VIH-1, el virus del SIDA.

“Hemos llegado a la conclusión de que este virus fue creado”, dijo el científico francés, galardonado en 2008 con el Premio Nobel de Medicina por su participación en la investigación que condujo al descubrimiento del virus del VIH, durante una entrevista con el canal francés CNews.

Según Montagnier, unos “biólogos moleculares” insertaron secuencias de ADN del VIH en un coronavirus como parte de su trabajo para encontrar una vacuna contra el SIDA.

“Ha habido una manipulación del virus: al menos una parte, no la totalidad. Hay un modelo, que es el virus clásico, que proviene principalmente de los murciélagos, pero al que se han agregado secuencias de VIH”, dijo.

“En cualquier caso, no es natural”, continuó. «Es el trabajo de profesionales, de biólogos moleculares. Un trabajo muy meticuloso. ¿Con que objetivo? No lo séUna hipótesis es que querían crear una vacuna contra el SIDA”, dijo.

El Centro de Cultivo de Virus del Instituto de Virología de Wuhan está el centro de las sospechas (Hector RETAMAL / AFP)

El Centro de Cultivo de Virus del Instituto de Virología de Wuhan está el centro de las sospechas (Hector RETAMAL / AFP)

 

Para respaldar su teoría, Montagnier citó el estudio de un grupo de investigadores del Instituto Indio de Tecnología de Nueva Delhi, que halló “un parecido extraño” y que “tiene pocas posibilidades de ser fortuito” en las secuencias de aminoácidos de una proteína de SARS-CoV-2 y el de VIH-1. El estudio, publicado en un sitio web donde los científicos comparten análisis en curso sin esperar la verificación de expertos, fue posteriormente retirado por sus autores.

Montagnier también predijo la inminente desaparición del virus, debido a la supuesta origen artificial del virus lo estaría debilitando.

“Uno puede hacer cualquier cosa con la naturaleza, pero si usted hace una construcción artificial, es poco probable que sobreviva, la naturaleza ama las cosas armoniosas, lo que es ajeno, como un virus que llega de otro virus por ejemplo, no es bien tolerado”, aseguró. Para el científico, las partes del virus en las que se insertó VIH están mutando rápidamente, provocando su autodestrucción.

“Entonces lo que vemos es que en el Oeste de los Estados Unidos, en Seattle, las secuencias están destruidas, prácticamente inexistentes. Entonces si el poder patógeno del coronavirus está ligado a la inserción de estas secuencias, podemos pensar que va a desaparecer”, dijo.

La comunidad científica cuestiona las teorías de Montagnier

No es la primera vez que Montagnier causa sensación en la comunidad científica. Ha sido prácticamente así desde 2010, después que el célebre virólogo comenzara a difundir una serie de teorías cuestionadas por sus colegas, como el supuesto origen microbiano del autismo, y lanzara una cruzada contra las vacunas (que en 2017 le valió una petición firmada por un centenar de médicos, que calificaron sus declaraciones de “peligrosas”).

Luc Montagnier, Françoise Barré-Sinoussi y el alemán Harald zur Hausen fueron galardonados con el Premio Nobel de Medicina 2008 por sus hallazgos sobre el virus del VIH

Luc Montagnier, Françoise Barré-Sinoussi y el alemán Harald zur Hausen fueron galardonados con el Premio Nobel de Medicina 2008 por sus hallazgos sobre el virus del VIH

 

Tras la entrevista, expertos franceses volvieron a refutar la última teoría de Montagnier.

Jean-Francois Delfraissy, inmunólogo y jefe del consejo científico que asesora al gobierno francés sobre la pandemia de la COVID-19, sostuvo en una entrevista con la BFM TV de Francia que la hipótesis de que se creó un virus en un laboratorio sonaba a “una visión sobre una conspiración que no se relaciona con la ciencia real”.

“Todos en la comunidad científica están de acuerdo en que la COVID-19 es un coronavirus. De vez en cuando hay coronavirus diferentes de los demás, al igual que el SARS y el MERS con una patogenicidad que ha aparecido”, agregó.

Para Olivier Schwartz, jefe del departamento de virus e inmunidad del Instituto Pasteur de Francia, los estudios sobre los genes del virus muestran claramente que no fue un virus producido por seres humanos en un laboratorio.

“El profesor Montagnier difunde teorías caprichosas”, dijo al semanario francés L’Obs. Schwartz expuso que el “Sars-CoV-2, el virus que causa la enfermedad COVID-19, no fue creado en el laboratorioEsto lo vemos al estudiar el patrimonio genético del virus, que ha sido secuenciado por equipos chinos y luego verificado en muchos otros laboratorios, incluido el Instituto Pasteur, que fue el primero en Europa en hacerlo”.

Según varios expertos, el brote podría haberse originado en el mercado húmero de Wuhan. Pero lo cierto es que el origen del coronavirus sigue siendo un misterio

Según varios expertos, el brote podría haberse originado en el mercado húmero de Wuhan. Pero lo cierto es que el origen del coronavirus sigue siendo un misterio

 

“Este virus es claramente parte del árbol genealógico del coronavirus. Está cerca del Sars-CoV-1, con el que tiene un 80 por ciento de homología”, apuntó.

Los expertos también cuestionaron el estudio indio citado por Motanigner.

“El equipo indio terminó retirando su manuscrito. Mi opinión personal es que estos investigadores indios tuvieron buena fe desde el principio en su deseo de analizar el genoma del virus, y se dieron cuenta de su error más tarde. Pero el profesor Montagnier ha aceptado una teoría caprichosa”, concluyó Schwartz.

Por su parte, la comunidad científica de Massive Science ya ha identificado unos quince virus que incorporan la misma secuencia común a Vih-1 y Sars-CoV-2, incluido un virus de abeja y otro virus de batata. Según el genetista de la Universidad Nacional de Australia, Gaetan Burgio, entrevistado por el periódico Le Monde, “la secuencia común es corta. Si hubiera habido inserciones deliberadas de secuencias VIH, habrían sido mucho más grandes. Es una coincidencia”.

Qué se sabe sobre el origen del virus

Las teorías sobre una posible origen humana del coronavirus, se alimentaron después que trascendiera que las agencias de inteligencia de Estados Unidos investigan si el virus podría haber salido accidentalmente del Instituto de Virología de Wuhan, que alberga el Centro de Cultivo de Virus, el banco de virus más importante de Asia donde se preservan mas de 1.500 variedades.

De acuerdo con Fox News, que cito a fuentes del gobierno estadounidense, el “paciente cero” de la pandemia podría haber sido infectado por una variedad de virus de un murciélago que estaban estudiando en el laboratorio y que luego pasó a la población de Wuhan.

Cuando le preguntaron por esta hipótesis, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que “cada vez más estamos oyendo esta historia” y que Estados Unidos estaban llevando a cabo una “investigación en profundidad”.

Investigadores en el laboratorio de Wuhan. ( JOHANNES EISELE / AFP)

Investigadores en el laboratorio de Wuhan. ( JOHANNES EISELE / AFP)

 

No obstante, los científicos creen que el virus apareció en un murciélago y pasó al hombre a través de una especie intermediaria, probablemente el pangolín.

Pero lo cierto es que el origen del virus sigue envuelto en el misterio.

Un estudio de un grupo de científicos chinos, publicado en enero en la revista The Lancet, reveló que el primer paciente de COVID-19 no tenía ninguna conexión con el mercado de animales de Wuhan, así como tampoco la tenían 13 de los primeros 41 pacientes.

Shi Zhengli, una de las principales expertas chinas en coronavirus de murciélago y vicedirectora del laboratorio de Wuhan, formó parte del equipo que publicó el primer estudio sugiriendo que el SARS-CoV-2 (el nombre oficial del virus) venía de los murciélagos.

Shi Zhengli, una de las principales expertas chinas en coronavirus de murciélago y vicedirectora del laboratorio de Wuhan (JOHANNES EISELE / AFP)

Shi Zhengli, una de las principales expertas chinas en coronavirus de murciélago y vicedirectora del laboratorio de Wuhan (JOHANNES EISELE / AFP)

 

En una entrevista con la revista Scientific American, Shi dijo que el genoma del SARS-CoV-2 no concuerda con ninguno de los coronavirus de murciélago que su laboratorio estudió hasta ahora.

Según Filippa Lentzos, una investigadora en bioseguridad del King’s College de Londres, aunque no hay pruebas sobre la teoría del accidente en el laboratorio, tampoco hay “pruebas reales” de que el virus viniera del mercado.

“Para mi el origen de la pandemia todavía es una pregunta sin respuesta”, dijo a la AFP.

La pandemia y el petróleo hundirán la economía rusa en el 2020

Coronavirus: China continúa inundando el mundo con suministros médicos defectuosos

 

Más de una docena de países en cuatro continentes revelaron recientemente problemas con las pruebas de coronavirus hechas en China y el equipo de protección personal. Los problemas van desde kits de prueba contaminados con el coronavirus hasta prendas médicas contaminadas con insectos. Las máscaras faciales chinas defectuosas, compradas por el Ministerio de Salud de España, se distribuyeron a hospitales y hogares de ancianos en todo el país, y más de 100 trabajadores de la salud que las usaron dieron positivo para Covid-19. En la imagen: un envío desde China de 8,6 millones de mascarillas protectoras y 150 toneladas de equipos sanitarios llega al aeropuerto de París-Vatry en Francia, el 19 de abril de 2020. (Foto de Francois Nascimbeni / AFP a través de Getty Images)

por Soeren Kern

Gatestone Institute informó recientemente que millones de piezas de equipos médicos comprados en China por los gobiernos europeos para combatir la pandemia de coronavirus son defectuosos e inutilizables.

Desde ese informe, más de una docena de países en cuatro continentes han revelado problemas con las pruebas de coronavirus y el equipo de protección personal fabricados en China. Los problemas van desde kits de prueba contaminados con el coronavirus hasta prendas médicas contaminadas con insectos.

Las autoridades chinas se han negado a hacerse responsables del equipo defectuoso y en muchos casos han echado la culpa a los países que compraron el material. También han pedido a las naciones del mundo que dejen de «politizar» el problema, al mismo tiempo que el presidente chino Xi Jinping y su Partido Comunista han tratado de aprovechar la pandemia para afirmar un reclamo de liderazgo global.

España, el epicentro de la crisis del coronavirus en Europa, ha experimentado el mayor número de problemas con el equipo médico comprado en China.

Después de que la epidemia azotara a España, el gobierno español compró suministros médicos a China por un monto de € 432 millones ($ 470 millones). Los vendedores chinos exigieron que se les pagara por adelantado antes de realizar entregas. Ahora parece que gran parte del material que suministra China es deficiente.

A fines de marzo, por ejemplo, el Ministerio de Salud español reveló que más de medio millón de pruebas de coronavirus que había comprado a un proveedor chino estaban defectuosas. Las pruebas, fabricadas por Shenzhen Bioeasy Biotechnology, una empresa con sede en la provincia china de Guangdong, tuvieron una tasa de detección precisa de menos del 30%. Bioeasy había afirmado , por escrito, que sus pruebas tenían una tasa de detección precisa del 92%.

Después de que la estafa apareciera en los titulares internacionales, Bioeasy acordó reemplazar las pruebas. Sin embargo, el 21 de abril, el periódico español El País informó que las 640,000 pruebas de reemplazo también fueron inútiles. El gobierno español ahora está buscando un reembolso.

La Embajada de China en Madrid culpó al gobierno español por comprar las pruebas a un vendedor no autorizado. Bioeasy, aparentemente, no tiene una licencia para vender pruebas de coronavirus. España, sin embargo, también se ha informado de problemas con materiales comprados a proveedores que están autorizados por el gobierno chino.

El 15 de abril, el Ministerio de Salud de España retiró del mercado 350,000 denominadas máscaras FFP2 después de que las pruebas de laboratorio determinaron que eran deficientes. Las máscaras defectuosas fueron fabricadas por Garry Galaxy Biotechnology, una compañía incluida en la lista del gobierno chino de fabricantes aprobados de equipos de protección personal. Se requieren máscaras de FFP2 para filtrar al menos el 94% de los aerosoles, pero los que se envían a España filtran solo entre el 71% y el 82% de los aerosoles.

Las máscaras defectuosas fueron compradas por el Ministerio de Salud español y distribuidas a hospitales y hogares de ancianos en todo el país. Después de que se retiraron las máscaras defectuosas, más de un centenar de trabajadores de la salud que las habían usado dieron positivo para la enfermedad por coronavirus (Covid-19).

En el noreste de la región española de Cataluña, el 18 de abril, funcionarios locales de salud recordaron 180,000 pruebas de anticuerpos Covid-19, también conocidas como pruebas serológicas, debido a su baja tasa de detección. Las pruebas, producidas por el fabricante chino Guangzhou Wondfo Biotech, fueron adquiridas por el gobierno central de Madrid y distribuidas a las autoridades sanitarias regionales para detectar Covid-19 en dos grupos prioritarios: personal sanitario y personas mayores en hogares de ancianos. Las pruebas Wondfo informa, dieron resultados negativos a las personas que habían probado previamente positivo para Covid-19, y también no pudo distinguir entre dos tipos de anticuerpos, incluyendo aquellos que confieren inmunidad.

En la ciudad oriental de Alicante, el Hospital General retiró 640 prendas médicas desechables después de que una de las cajas de China contuviera cucarachas. El hospital dijo que había recibido un total de 3.000 prendas en 75 cajas y que encontró dos insectos dentro de una de las cajas. Agregó que dada la escasez de suministros médicos, las prendas serían esterilizadas, no destruidas.

Otros países, en Europa y más allá, también han criticado la calidad de los suministros médicos chinos:

  • Australia . El 1 de abril, la Australian Broadcasting Corporation (ABC) informó que la Fuerza Fronteriza de Australia (ABF) había incautado cerca de un millón de máscaras faciales y otras prendas de protección fabricadas en China que se exportaron a Australia para ayudar a detener la propagación del coronavirus. El material fue valuado en A $ 1.2 millones (US $ 760,000). «Comenzamos a ver que esto llegaba hace aproximadamente tres semanas cuando las noticias de la pandemia realmente despegaban», dijo un funcionario de ABF a ABC. «El material poco fiable llega a través de la carga aérea porque hay una acumulación de carga marítima en los puertos australianos».
  • Austria . El 6 de abril, el Ministerio de Asuntos Económicos confirmó que 500,000 máscaras ordenadas a China para su uso en el Tirol del Sur eran «completamente inutilizables» porque no cumplían con los estándares de seguridad: «El resultado del control de calidad mostró que las máscaras no cumplen FFP estándar. Al ponerse las máscaras, es imposible obtener un ajuste perfecto en el área del mentón y las mejillas «. La ministra de Economía, Margarete Schramböck, se quejó de que los proveedores internacionales de las máscaras FFP2 y FFP3 que se necesitaban con urgencia no habían entregado la calidad requerida en nueve de cada diez casos. El 9 de abril, los medios austriacos informaronque el problema de la máscara defectuosa era mucho mayor de lo que se pensaba inicialmente. La Cruz Roja de Austria ordenó 20 millones de máscaras al mismo fabricante chino que fabricó las máscaras defectuosas para el Tirol del Sur.
  • Bélgica . El 31 de marzo, el Hospital Universitario de Lovaina rechazó un envío de 3.000 máscaras desde China porque el equipo era deficiente.
  • Canadá . El 7 de abril, la ciudad de Toronto retiró más de 60,000 máscaras quirúrgicas hechas en China. Las máscaras, valoradas en más de $ 200,000, se proporcionaron al personal de los centros de atención a largo plazo. Las autoridades de salud de Toronto estaban investigando si los cuidadores estaban expuestos a Covid-19 mientras usaban el equipo. Las máscaras representaban alrededor del 50% del inventario de máscaras quirúrgicas de Toronto, según Matthew Pegg, jefe de bomberos y gerente general de gestión de emergencias de Toronto.
  • República Checa . El 23 de marzo, el sitio de noticias checo iRozhlas informó que 300,000 kits de prueba de coronavirus entregados por China tenían una tasa de error del 80%. El Ministerio del Interior checo había pagado $ 2.1 millones por los kits defectuosos.
  • Finlandia . El 10 de abril, el Director Gerente de la Agencia Nacional de Suministros de Emergencia de Finlandia, Tomi Lounema, renunció luego de admitir que había gastado € 10 millones ($ 11 millones) en equipos de protección defectuosos de China.
  • Georgia . El 27 de marzo, la ministra de Salud, Ekaterine Tikaradze, canceló un pedido de 200,000 pruebas de coronavirus fabricadas por la empresa de biotecnología Shenzhen Bioeasy de China. La medida se produjo después de que España informara que 640,000 pruebas que compró a la compañía eran defectuosas. Ella dijo : «Georgia tenía un contrato con esta compañía, pero hoy ha sido cancelado. El dinero no ha sido transferido. Estamos negociando con otra compañía y al principio, enviarán dos mil pruebas. Si se aprueba la confiabilidad de esas compañías. por nosotros, compraremos una cantidad adicional «.
  • La India . El 16 de abril, Economic Times, con sede en Mumbai, informó que 50,000 equipos de protección personal donados por China eran defectuosos e inutilizables.
  • Irlanda . El 6 de abril, el Ejecutivo del Servicio de Salud (HSE) reveló que una gran parte de la entrega de 200 millones de euros de equipos de protección personal suministrados por China era inutilizable para los trabajadores de la salud. El HSE le dijo a la compañía china responsable de la entrega que, a menos que se garantice la calidad del equipo que se envía, no habrá más acuerdos entre las dos naciones con respecto al PPE. El gobierno dijo que estaba buscando un reembolso.
  • Malasia . El 16 de abril, las autoridades de Malasia aprobaron el uso de kits de prueba de coronavirus de Corea del Sur después de que se encontró que kits similares de China eran defectuosos. Un alto funcionario del Ministerio de Salud, Noor Hisham Abdullah, dijo que la precisión de las pruebas chinas «no era muy buena». Él expresó optimismo sobre las pruebas de Corea del Sur: «Ahora que tenemos un kit de prueba de que es rápido, portátil y es barato, que hará la diferencia.»
  • Países Bajos . El 28 de marzo, los Países Bajos retiraron 1.3 millones de máscaras faciales producidas en China porque no cumplían con los estándares mínimos de seguridad para el personal médico. Las llamadas máscaras KN95 son una alternativa china menos costosa a la máscara N95 estándar estadounidense, que actualmente es escasa en todo el mundo. El KN95 no se ajusta tan bien en la cara como el N95, exponiendo potencialmente al personal médico al coronavirus.
  • Filipinas . El 29 de marzo, el Departamento de Salud se disculpó por los comentarios que hizo un día antes de que dos lotes de kits de prueba de coronavirus provistos por China eran deficientes. La subsecretaria de Salud, María Rosario Vergeire, dijo que los kits fabricados por los fabricantes chinos BGI Group y Sansure Biotech tenían solo un 40% de precisión en el diagnóstico de Covid-19 y que algunos de ellos tendrían que descartarse. La Embajada de China en Manila rechazó esas acusaciones y afirmó que los kits cumplían con los estándares establecidos por la Organización Mundial de la Salud. «La Embajada de China rechaza firmemente cualquier comentario irresponsable y cualquier intento de socavar nuestra cooperación a este respecto», tuiteó un portavoz .
  • Eslovaquia . El 1 de abril, el primer ministro Igor Matovič reveló que más de un millón de pruebas de coronavirus suministradas por China por un pago en efectivo de € 15 millones ($ 16 millones) eran inexactas e incapaces de detectar Covid-19. «Tenemos un montón de pruebas y no las usamos», dijo . «Deberían arrojarse directamente al Danubio». China acusó al personal médico eslovaco de usar las pruebas incorrectamente.
  • Turquía . El 27 de marzo, el ministro de Salud, Fahrettin Koca, dijo que Turquía había intentado pruebas de coronavirus hechas en China, pero que las autoridades «no estaban contentas con ellas». El profesor Ateş Kara, miembro del grupo de trabajo sobre coronavirus del Ministerio de Salud de Turquía, agregó que el lote de kits de prueba tenía una precisión del 30 al 35%: «Los hemos probado. No funcionan. España ha cometido un gran error al usar ellos.»
  • Reino Unido . El 6 de abril, el periódico londinense The Times informó que 17.5 millones de pruebas de anticuerpos contra el coronavirus suministradas por China eran defectuosas. Los fabricantes chinos de las pruebas culparon a los funcionarios y políticos británicos por malinterpretar o exagerar la utilidad de las pruebas. El gobierno británico, que supuestamente pagó al menos $ 20 millones (£ 16 millones) por las pruebas, dijo que estaba buscando un reembolso. Mientras tanto, se descubrió que otras pruebas de coronavirus destinadas al Reino Unido estaban contaminadas con coronavirus.
  • Estados Unidos . El 17 de abril, el director del Departamento de Seguridad Pública de Missouri, Sandy Karsten, reveló que 3.9 millones de máscaras KN95 fabricadas en China estaban defectuosas. El estado de Missouri había firmado un contrato de $ 16.5 millones con un vendedor no identificado para las máscaras y pagó la mitad por adelantado. El vendedor se niega a devolver los $ 8.25 millones. El gobernador de Missouri, Mike Parson, dijo : «Nos engañaron aquí en este estado y vamos a salir y tratar de recuperar nuestro dinero y responsabilizar a la gente». En el vecino Illinois, el gobernador JB Pritzker dijoque el estado había gastado $ 17 millones en máscaras KN95 que pueden ser inutilizables: «Sabes que las cosas vienen en envíos de un millón; no puedes pasar por una máscara a la vez y entonces tratas de tomar muestras de los envíos que entran , asegúrese de obtener lo que está pagando «. En el estado de Washington, 12.000 kits de prueba coronavirus producidos en China fueron retirados después se encontraron algunos de ellos están contaminados con el coronavirus.

El 30 de marzo, China instó a los países europeos a no «politizar» las preocupaciones sobre la calidad de los suministros médicos de China. «Los problemas deben resolverse adecuadamente con base en hechos, no en interpretaciones políticas», dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying.

El 1 de abril, el gobierno chino revirtió el rumbo y anunció que estaba aumentando su supervisión de las exportaciones de kits de prueba de coronavirus fabricados en China. Los exportadores chinos de pruebas de coronavirus ahora deben obtener un certificado de la Administración Nacional de Productos Médicos (NMPA) para que la agencia de aduanas de China los autorice.

El 16 de abril, el Wall Street Journal informó que millones de piezas de equipos médicos destinados a los Estados Unidos estaban retenidos en almacenes en China debido a las nuevas restricciones a la exportación impuestas por el gobierno chino. «Apreciamos los esfuerzos para asegurar el control de calidad,» el Departamento de Estado dijo . «Pero no queremos que esto sirva como un obstáculo para la exportación oportuna de suministros importantes».

La senadora estadounidense Kelly Loeffler, de Georgia, acusó a China de retrasar los envíos de kits de prueba: «Las pruebas son fundamentales para volver a abrir nuestro país. Me preocupa que China esté demorando kits de prueba. Están jugando con políticas comerciales para evitarnos, Estados Unidos, de obtener las pruebas que necesitamos «.

La pandemia de coronavirus ha expuesto los defectos de la globalización al dejar al descubierto cómo Occidente se ha permitido volverse peligrosamente dependiente de la China comunista para el suministro de productos sanitarios y médicos esenciales.

Andrew Michta, decano del Colegio de Estudios Internacionales y de Seguridad del Centro Europeo de Estudios de Seguridad George C. Marshall, explicó :

«El virus de Wuhan y la miseria concomitante que el estado comunista chino ha desatado en el mundo (incluyendo a su propio pueblo) ha puesto al descubierto un defecto estructural central en los supuestos que sustentan la globalización. Resulta que la interrelación radical de los mercados, que se suponía que conduciría a la «interdependencia compleja» que los teóricos de las relaciones internacionales habían predicho durante la mayor parte del siglo que conduciría a un aumento de la estabilidad global … en cambio, ha creado una estructura inherentemente frágil y tambaleante que exacerba la incertidumbre en un tiempo de crisis …

«Si hay algo bueno en el devastador impacto en nuestra nación de esta pandemia provocada por el régimen comunista chino a través de su malicia e incompetencia, será la desaparición del entusiasmo por la globalización tal como la conocemos en Occidente. Tres décadas de gimnasia intelectual destinadas a convencer a los estadounidenses de que la deslocalización de la fabricación y la desindustrialización del país son buenas para nosotros, ha llegado el momento de un ajuste de cuentas.

«Desde el final de la Guerra Fría, las élites occidentales parecen haber estado esclavizadas por la idea de que varias ‘fuerzas naturales’ en la economía y la política nos impulsaban hacia un mundo nuevo y valiente interconectado digitalmente, uno en el que las consideraciones tradicionales de la nación El interés, la política económica nacional, la seguridad nacional y la cultura nacional pronto se verían eclipsados ​​por una emergente realidad global pacífica. Esta crisis de virus es una llamada de atención, y aunque algunos argumentan que nos estamos despertando demasiado tarde para contrarrestar efectivamente las tendencias actuales, mi el dinero está en la capacidad del pueblo estadounidense para recuperarse en una crisis y en la capacidad de recuperación de las instituciones democráticas occidentales.

«Hoy, mientras la lucha contra el virus de Wuhan consume la atención de nuestras agencias gubernamentales y sistemas de atención médica, no debemos perder de vista el desafío estratégico fundamental que enfrenta Occidente en la era emergente posterior a la globalización: estamos en una larga competencia crepuscular con el Régimen comunista chino, una lucha de la que no podemos escapar, nos guste o no. Ahora es el momento de despertar, desarrollar una nueva estrategia para la victoria y avanzar «.

Soeren Kern es investigadora principal del Instituto Gatestone con sede en Nueva York .

 

La tormenta perfecta

por Dimitri K. Simes

El mundo moderno enfrenta una tormenta perfecta: la combinación de un virus mortal y altamente infeccioso, una depresión económica mundial emergente, el colapso de la gobernanza global y la ausencia de una respuesta internacional coordinada y efectiva. Sin embargo, en esta crisis también hay una oportunidad.

SI NUNCA el mundo moderno enfrentó una «tormenta perfecta», esto es todo. La combinación de un virus mortal y altamente infeccioso, una depresión económica mundial emergente, el colapso de la gobernanza global y la ausencia de una respuesta internacional coordinada y efectiva, todos han contribuido a una tragedia de magnitud histórica, que no se superará fácilmente . Si bien las cuarentenas y el autoaislamiento han ayudado a mitigar la crisis, pocos creen que estas medidas por sí solas puedan resolverla, y mucho menos proporcionar una hoja de ruta para el futuro.

Se desconoce cómo terminará esta tormenta, más allá de la certeza virtual de que el mundo eventualmente lo superará. Finalmente, surgirá un remedio satisfactorio a través de una combinación de vacunas, métodos de tratamiento mejorados, distanciamiento social y nuevos mecanismos de comercio internacional. Es difícil, si no imposible, exactamente cuándo y cómo se llegará a esta solución. Pero está claro que las disputas políticas internas que han consumido a Estados Unidos y han desviado su atención de amenazas peligrosas deben detenerse. Los costos han sido enormes.

Al mismo tiempo, el enfoque general de los gobiernos de todo el mundo de definir estrechamente sus prioridades creó un clima y un contexto en el que surgió el virus y en el que se ignoraron las precauciones necesarias. Poner fin a la pandemia requiere respuestas efectivas, tanto individuales como colectivas, de los poderes políticos y económicos clave, como Estados Unidos, China, la Unión Europea, Rusia, Gran Bretaña y Arabia Saudita. Para que surjan soluciones amplias para combatir el coronavirus y preparar al mundo para desafíos similares en el futuro, primero debemos explorar por qué y cómo se desarrolló esta amenaza médica, política y económica sin precedentes.

UNA LECCIÓN que debemos aprender es la primacía de los estados soberanos. La noción de que la soberanía está desactualizada está desactualizada. Es evidente que la pandemia está impulsando a los gobiernos a centrarse primero en sus intereses nacionales. Solo sobre esa base pueden entonces buscar participar en la cooperación internacional. Sin embargo, los gobiernos de las grandes potencias deberían reconocer su culpabilidad colectiva por no identificar las prioridades globales y, en su lugar, tomar medidas imprudentes que desvían la atención de los problemas de mayor preocupación mundial en favor de actividades cavalier no esenciales y directas. Aún menos justificable fue la casi destrucción del sistema internacional diseñado para crear y hacer cumplir un mecanismo de comercio internacional basado en reglas, y la armamentización del comercio global por parte de los estados para promover sus intereses unilaterales, valores subjetivos o ambiciones políticas internas. Instituciones como la ONU, la Organización Mundial del Comercio y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no son una panacea para las enfermedades del mundo. Pero pueden proporcionar señales útiles, aunque limitadas, antes de los problemas y servir como amortiguadores de desacuerdos internacionales. Como Henry Kissinger ha expresado elocuentemente en el Wall Street Journal, “Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede en un esfuerzo puramente nacional superar el virus. Abordar las necesidades del momento debe, en última instancia, combinarse con una visión y un programa de colaboración global. Si no podemos hacer las dos cosas a la vez, enfrentaremos lo peor de cada una ”. Señala antes de los problemas y sirve como amortiguador de desacuerdos internacionales. Como Henry Kissinger ha expresado elocuentemente en el Wall Street Journal, “Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede en un esfuerzo puramente nacional superar el virus. Abordar las necesidades del momento debe, en última instancia, combinarse con una visión y un programa de colaboración global. Si no podemos hacer las dos cosas a la vez, enfrentaremos lo peor de cada una ”. Señala antes de los problemas y sirve como amortiguador de desacuerdos internacionales. Como Henry Kissinger ha expresado elocuentemente en el Wall Street Journal, “Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede en un esfuerzo puramente nacional superar el virus. Abordar las necesidades del momento debe, en última instancia, combinarse con una visión y un programa de colaboración global. Si no podemos hacer las dos cosas a la vez, enfrentaremos lo peor de cada una ”.

No es que no pudiéramos haberlo visto venir. Solo en los últimos veinte años, hubo tres brotes globales de virus mortales: SARS de 2002–2004, H1N1 en 2009–2010 y Ébola de 2013–2016. Ninguno de estos brotes creó el tipo de devastación global que enfrentamos actualmente, ya que estos virus carecían de la combinación específica de letalidad, facilidad de transferencia, manifestación retrasada de los síntomas, y la falta de vacunas y una infraestructura de prueba generalizada que permitió que el coronavirus prospere. Pero cada epidemia dejó en claro la posibilidad de un desastre mundial.

En un mundo conectado globalmente con economías cada vez más interdependientes y un flujo de alta velocidad sin precedentes de personas y bienes en todo el mundo, no se requería una imaginación excesiva para prever el riesgo de una futura pandemia. De hecho, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, organizaciones sin fines de lucro como la Fundación Bill y Melinda Gates y agencias gubernamentales nacionales como el Centro para el Control de Enfermedades sonaron la alarma por la falta de preparación. La Evaluación Mundial de Amenazas de la Comunidad de Inteligencia de 2019, emitida por el propio Director de Inteligencia Nacional del presidente Donald Trump, advirtió «que Estados Unidos y el mundo seguirán siendo vulnerables a la próxima pandemia de gripe o brote a gran escala de una enfermedad contagiosa que podría provocar a tasas masivas de muerte y discapacidad, afectar gravemente la economía mundial, agotar los recursos internacionales y aumentar los pedidos de apoyo a los Estados Unidos «. Sin embargo, ninguna de estas advertencias desarrolló un impulso político real en los Estados Unidos o en otros lugares. En cambio, simplemente fueron registrados y discutidos de pasada.

Como la mayoría de los países, Estados Unidos tendió a abordar desafíos inmediatos que tenían audiencias receptivas en casa. El Congreso dedicó gran parte de sus energías a debatir el uso de sanciones económicas contra cualquier nación que no cumpliera con los intereses y valores percibidos de Estados Unidos, independientemente de si ese estado era una verdadera amenaza para los intereses nacionales de Estados Unidos, o incluso si estos «valores» estaban respaldados por un consenso político interno. Con la Casa Blanca de Trump continuando con el patrón de las administraciones posteriores a la Guerra Fría para emplear el comercio como un arma política que podría usarse para lograr objetivos tanto internacionales como nacionales, rápidamente se produjeron importantes enfrentamientos comerciales. La Unión Europea fue aún más lejos, determinando que su mandato se extendió mucho más allá de las cuestiones de políticas fiscales y económicas que inspiraron su creación. En lugar, la UE buscó imponer sus valores más allá de sus fronteras, incluso confiando en la fuerza en los Balcanes, donde los europeos tenían fuertes opiniones políticas pero intereses geopolíticos y económicos limitados. Las naciones más poderosas del mundo comenzaron a pensar no en términos de sus prioridades nacionales fundamentales, sino más bien en cómo podrían maximizar sus ventajas competitivas inmediatas.

Los problemas internos también desplazaron cualquier espacio de acción sobre este tema. Al contrario de lo que dijo George HW Bush acerca de que Estados Unidos se convirtió en una nación más amable y gentil, lo que necesitamos es que se vuelva más dura y más centrada. Considera la inmigración ilegal. La ingeniería social liberal dedicada a la inmigración, principalmente por parte de la administración Obama, aseguró que las ciudades y los estados dedicaran recursos preciosos a la integración de los inmigrantes ilegales, tanto en términos de educación como de costos de salud. Si Estados Unidos no hubiera gastado grandes sumas en aquellos que se encontraban ilegalmente en los Estados Unidos, habría tenido los recursos para concentrarse en amenazas inminentes, como una pandemia. La pandemia ilustra que Estados Unidos no puede permitirse lo que parece deseable, sino que debe permanecer alerta ante las principales amenazas y desafíos. En los Estados Unidos cada vez más políticamente polarizados, La falta de atención a las amenazas virales fue uno de los pocos asuntos que cruzó las líneas del partido. Si bien los demócratas del Congreso se centraron en gran medida en la amenaza que representa el cambio climático, no surgió tal llamado a la acción para abordar la amenaza demostrable de las pandemias mundiales. Además, desde que Trump fue elegido presidente, los demócratas adoptaron una guerra de «no tomar prisioneros» contra la administración, que culminó con el intento fallido de febrero de destituir al presidente de su cargo, que muchos republicanos interpretaron como poco menos que un intento de golpe. Trump sobrevivió fácilmente a la acusación y, hasta que el virus se convirtió en una epidemia, estaba en una buena racha. Pero con tanta atención de su administración constantemente dirigida a librar luchas partidistas, hubo poco empuje desde el interior de la Casa Blanca para enfocar la energía del gobierno federal en amenazas menos obvias pero aún existenciales. Hubo altos funcionarios de la administración Trump que hicieron sonar las alarmas sobre el peligro de pandemia pero no fueron escuchados. El partidismo enconado hizo que cualquier intento de planificación a largo plazo fuera completamente irreal.

Si bien hay signos esperanzadores provenientes de China y otros lugares de que el distanciamiento social y las cuarentenas cuidadosamente diseñadas pueden funcionar, el tiempo y el sacrificio económico y humano necesarios para que estas medidas terminen la crisis son imposibles de predecir. El presidente parece creer que puede superar esta crisis en cuestión de semanas, y hay algo que decir para proyectar esperanza y optimismo en un país que actualmente es corto en ambos. Sin embargo, lo que no es aceptable es actuar con arrogancia sobre estos supuestos optimistas. Como sugiere el Dr. Anthony Fauci, cuando se trata de la planificación de contingencias de crisis de salud, el único enfoque correcto para la crisis actual es asumir lo peor precisamente para evitarlo. Para un país tan rico como Estados Unidos, no hay una buena razón para no gastar los fondos necesarios para adquirir equipos, suministros, y la mano de obra necesaria para prepararse para este peor escenario. Si se demuestra que este dinero se gastó innecesariamente, aún palidecería en comparación con los costos en los que se incurriría si ocurriera lo peor.

Finalmente, Estados Unidos requiere una estrategia de comunicación efectiva. No se puede esperar razonablemente que el Congreso, la administración y el probable candidato presidencial demócrata Joe Biden hablen con una sola voz, especialmente durante un año electoral. Sin embargo, no es irracional esperar que la administración Trump presente un mensaje claro y unificado al pueblo estadounidense. Todos los días, los estadounidenses reciben múltiples declaraciones contradictorias de la administración sobre la naturaleza de la crisis, la respuesta del gobierno y lo que se espera de ellos. Esta confusión, a menudo destacada por los medios de comunicación, es inaceptable, y es responsabilidad del presidente ponerle fin.

También se requiere una respuesta internacional PRUDENTE. Está claro que el enfoque principal de la política exterior de Estados Unidos debe ser detener la pandemia, que deben continuar pasos como las prohibiciones de viaje y las cuarentenas, y que algunos límites a las exportaciones de suministros médicos esenciales son apropiados e inevitables. Pero, en la política comercial como en la vida, puede haber demasiado de algo bueno. Lo último que necesita Estados Unidos es permitir las restricciones necesarias para producir mayor animosidad, y particularmente guerras comerciales, con otras potencias importantes. China es el punto de preocupación más obvio. Si bien la dependencia excesiva de Estados Unidos en la medicina y la fabricación china debe abordarse claramente, estos problemas deben atacarse con un bisturí en lugar de un hacha para evitar desencadenar una depresión económica mundial a través de una mayor confrontación comercial entre Estados Unidos y China.

Por supuesto, China sigue siendo un potente rival geopolítico de los Estados Unidos y cada parte tiene algo de culpa por la erosión en los lazos de larga data entre las dos naciones. Beijing incluso puede emerger como uno más fuerte de la crisis del coronavirus y Washington debe tratar de garantizar que no suplante su influencia y poder en el Pacífico. Luego está Rusia. Las acciones estadounidenses pueden haber contribuido al deterioro de nuestras relaciones con Rusia, pero eso no significa que deba tambalearse hasta el extremo de rechazar el desafío planteado por Moscú. Tampoco implica que Estados Unidos deba dudar en defender a los miembros de la OTAN ante la verdadera agresión rusa. Todo lo contrario.

Además, los políticos estadounidenses deben ser realistas sobre las posibles consecuencias de su política exterior. Debemos reconocer por fin que, desde el final de la Guerra Fría, la política exterior de Estados Unidos ha carecido de una verdadera dirección estratégica. De hecho, el triunfalismo estadounidense después de 1989 aumentó. Con demasiada frecuencia, Washington definió a los países como enemigos, no en base a enfrentamientos de intereses militares o económicos, sino simplemente si se suscribían a un sistema político desagradable. Naciones como Rusia redujeron el reclamo de primacía de Estados Unidos, en parte debido al orgullo predecible, en parte sobre la base de intereses nacionales reales. La ironía era que al tratar con cautela a estas naciones como adversarias, Estados Unidos dificultaba trabajar con ellas en instituciones internacionales para crear un marco global nuevo y estable. Estados Unidos se preocupó por actividades parroquiales a expensas de los problemas que son verdaderamente esenciales para la prosperidad y seguridad de los Estados Unidos. En este clima, las amenazas globales existenciales, como la pandemia actual, no se abordaron en favor de la búsqueda unilateral de objetivos a corto plazo y una postura abierta, a menudo produciendo resultados que demostraron ser perjudiciales para el interés nacional de Estados Unidos.

Por ejemplo, la campaña de la administración contra Nordstream II, que Rusia percibe como un esfuerzo para elevar a los Estados Unidos como el líder mundial en la producción de petróleo y gas, ha contribuido a que Moscú rechace la continuación o expansión de las restricciones actuales iniciadas por la OPEP sobre la producción de petróleo, que estableció límites en Arabia Saudita y Rusia que permitieron que el crecimiento energético estadounidense se disparara. Si bien el colapso resultante en los precios del petróleo es beneficioso a corto plazo para el consumidor estadounidense, son devastadores para los aliados del Golfo de Estados Unidos, como Arabia Saudita, y perjudican a la larga a la industria del esquisto de EE. UU., Que no puede sobrevivir si los precios del petróleo se mantienen cerca sus niveles bajos actuales.

La reforma de la política exterior estadounidense requiere nada menos que el reconocimiento de que el orden mundial liberal —el grito de batalla de las élites globales en ambos lados del Atlántico— fue en gran parte un mito enraizado en ilusiones y dobles raseros. Desde los tiempos de Aristóteles, siempre ha habido un debate sobre los méritos relativos de la democracia y la autocracia y qué combinación de los dos es la más apropiada para una sociedad en particular bajo circunstancias particulares. Hacer de la promoción de la democracia uno de los objetivos definitorios de la política exterior de Estados Unidos siempre estaba destinado a crear una poderosa reacción internacional. Se aseguró de que China y Rusia se unieran contra los intereses estadounidenses y obligaron a Estados Unidos y Europa a encubrir el mal comportamiento de sus aliados al proclamar lealtad al nuevo hegemón atlántico.

¿Por qué lógica perversa, por ejemplo, podría considerarse una prioridad para Occidente exigir el retorno de Crimea a Ucrania cuando Crimea no solo fue históricamente una parte de Rusia, sino que tuvo una abrumadora mayoría de habla rusa que repetidamente indicó su preferencia por asociarse con Moscú, incluso en las elecciones bajo el control de Ucrania? Estados Unidos debería haber anticipado que Rusia consideraría inaceptable devolver Crimea a Ucrania en interés de la unidad ucraniana, así como no sería razonable apoyar una propuesta de que Ucrania vuelva al control de Moscú en nombre de la unidad rusa. Que Estados Unidos persiga activamente este objetivo sabiendo perfectamente que Rusia no cederá salvo una derrota militar masiva o un colapso absoluto es especialmente desconcertante.

Todo el sistema de alianzas de Estados Unidos, particularmente la OTAN, parece cada vez más obsoleto en su forma actual. Una variedad de estadistas y expertos, especialmente George F. Kennan, advirtieron que la expansión de la OTAN al Báltico convertiría a Rusia, una nación después del colapso soviético ansioso por unir fuerzas con Occidente, en un peligroso adversario. Estados Unidos no prestó atención a estas advertencias y, en cambio, creó una profecía autocumplida en la que la expansión de la OTAN aumentó irónicamente la amenaza planteada por Rusia a los mismos estados que buscaba garantizar. Estas alianzas actualmente sirven principalmente para enredar a los Estados Unidos en las disputas internas de las naciones europeas. Como George Washington preguntó proféticamente en su discurso de despedida: «¿Por qué, al entrelazar nuestro destino con el de cualquier parte de Europa,

Como candidato, Trump identificó correctamente las deficiencias fundamentales de las alianzas europeas de Estados Unidos, que se basan en pretensiones de superioridad moral y carecen de una visión estratégica. Las élites europeas se habituaron a una relación en la que Estados Unidos avanza sus objetivos parroquiales sin lugar a dudas, dejándolos libres de introducir nuevas tarifas e impuestos contra las empresas estadounidenses y desafiar abiertamente a Estados Unidos en temas como el cambio climático o la inmigración. La infame «solidaridad europea» fue un mito defendido por Polonia y otros estados de Europa del Este que buscaban obtener el apoyo de la OTAN contra Rusia. Sin embargo, como la crisis pandémica se hizo particularmente clara, las naciones europeas no solo son reacias a ayudar a los Estados Unidos, sino incluso entre sí, tantos se movieron rápidamente para limitar las exportaciones de suministros médicos como la crisis del coronavirus tomó forma. Es solo en su animosidad histórica hacia Rusia que la mayor parte de Europa realmente permanece unida. Y hay indicios de que incluso esa unidad puede resultar esquiva si se prueba con una confrontación real.

No se equivoquen: retirarse de la OTAN o socavar sus cimientos no es un enfoque sensato. Estados Unidos no puede remediar un extremo yendo a otro. En cambio, lo que se necesita es una gran apreciación del estado de las alianzas estadounidenses, sus costos y beneficios relativos, cómo cada uno apoya el interés nacional de Estados Unidos y cómo reformarlos de manera efectiva. En lugar de una preocupación por las alianzas parroquiales, Estados Unidos debe centrarse, además de sus esfuerzos unilaterales y diplomacia bilateral, en trabajar con instituciones del G20 para una OMS reformada. Ni Estados Unidos ni el resto del mundo pueden darse el lujo de volver a ser víctimas de emociones atractivas, pero distracciones menos que esenciales que les impiden abordar amenazas clave para la estabilidad global. Y, de hecho, para la supervivencia misma de millones de personas en sociedades civilizadas.

Lo que los Estados Unidos enfrentan, entonces, es un momento de verdad. Desafortunadamente, hay poca evidencia de que estamos aprendiendo lecciones sobre el imperativo del pensamiento estratégico. Es alentador que Trump haya jugado un papel clave para ayudar a alcanzar un acuerdo útil, aunque incierto, en la reducción de la producción petrolera extranjera con Rusia y Arabia Saudita. Menos alentadoras son las voces estridentes en el Congreso y en otros lugares sobre la necesidad de castigar a China por el coronavirus, lo que llevaría a la reanudación de la guerra comercial en el momento menos oportuno. Los viejos hábitos se están agotando: se está prestando poca atención a evitar una alineación más estrecha entre Beijing y Moscú. Además, el régimen de control de armas nucleares se está derrumbando y crecen los signos de animosidad entre las grandes potencias.

Estados Unidos fue y sigue siendo una nación excepcional en términos del espíritu de su gente, la creatividad de su sistema económico y la capacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias. Pero el excepcionalismo no es un mandato para la búsqueda imprudente de objetivos periféricos a expensas de prioridades globales reales, ni para defender ganancias a corto plazo sobre el interés a largo plazo de Estados Unidos sin anticipar consecuencias predecibles. El carácter chino de «crisis» tiene un segundo significado: «oportunidad». Aunque el mundo se encuentra actualmente en el centro de una crisis existencial, una oportunidad prometedora puede descansar en el horizonte.

Dimitri K. Simes, editor de t él Interés Nacional , es presidente y director general del Centro para el interés nacional.

No cuente con que el coronavirus desaparecerá este verano

Si bien el coronavirus aún no ha pasado un verano, los expertos son escépticos de que el clima sea la solución a la pandemia.

Parece que en abril, ya sabes, en teoría, cuando se calienta un poco, desaparece milagrosamente», dijo el presidente Trump en febrero , en los primeros días de la pandemia de coronavirus en los Estados Unidos.

Es abril ahora, y no hace falta decir que eso no ha sucedido. Pero desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, se ha levantado un poco de optimismo de vez en cuando, que tal vez el virus COVID-19 se «queme» o desaparezca en el verano. Después de todo, eso es lo que generalmente sucede con la gripe y muchos otros virus: tienden a desaparecer cuando las temperaturas suben. Entonces, ¿podría resolverse el problema del coronavirus, al menos en parte, con un clima más cálido?

Si bien el coronavirus aún no ha pasado un verano, los expertos son escépticos de que el clima sea la solución a la pandemia.

«Todavía no se sabe si el clima y la temperatura afectan la propagación de COVID-19» , dice el sitio web de los CDC , en su sección de preguntas frecuentes. «Algunos otros virus, como los que causan el resfriado común y la gripe, se propagan más durante los meses de clima frío, pero eso no significa que sea imposible enfermarse con estos virus durante otros meses».

La Academia Nacional de Ciencias ha realizado un informe similar a la Casa Blanca.

Los científicos de todo el mundo han estado analizando esa pregunta. Y aunque ha habido alguna evidencia de que el virus se propaga más lentamente en temperaturas más cálidas, también se ha extendido por todo el mundo, independientemente de los climas. Algunas de las zonas críticas de los Estados Unidos, como Florida, Georgia y Louisiana, se encuentran en las partes del país con el clima más cálido.

Este es también el caso de Singapur y los Emiratos Árabes Unidos, países de clima cálido con tasas de infección por coronavirus inferiores a la media.

Por supuesto, también existe la preocupación de que incluso si el clima cálido desacelera la transmisión del coronavirus en el verano, podría volver a rugir en el otoño una vez que las temperaturas bajen nuevamente.

El Wall Street Journal examinó la pregunta a principios de esta semana. Citó una investigación realizada por científicos de la Universidad de Hong Kong, que descubrieron que el virus «se ha deteriorado con el tiempo cuando se almacena a 72 grados Fahrenheit». Esto se ve como una indicación de que el coronavirus podría no durar en superficies calientes una vez que las temperaturas se calientan.

Un profesor de Virginia Tech llamado Linsey Marr le dijo al Journal que «creo que veremos un poco menos de transmisión durante los meses más cálidos, pero no lo suficiente como para marcar una gran diferencia», y agregó que las personas aún pasarán tiempo en el interior con aire acondicionado, incluso en el verano.

En febrero, el Dr. Brian Labus, un epidemiólogo de la UNLV que asesora al gobernador de Nevada, señaló que «el aire más seco también puede secar los conductos nasales y facilitar que el virus ingrese al cuerpo».

Stephen Silver, escritor de tecnología de The National Interest, es periodista, ensayista y crítico de cine, y también es colaborador de Philly Voice, Philadelphia Weekly, la Jewish Telegraphic Agency, Living Life Fearless, la revista Backstage, Broad Street Review y Splice Today. . Cofundador del Philadelphia Film Critics Circle, Stephen vive en los suburbios de Filadelfia con su esposa y sus dos hijos. 

Imagen: Reuters

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